🧆 Croquetas de Pollo y Calabacín al Horno — Sin Gluten, Sin Lácteos y Bajas en FODMAP
🌱 Introducción
¿Quién dijo que las croquetas no pueden ser saludables y digestivas?
Estas croquetas de pollo y calabacín al horno conservan todo el sabor casero de las tradicionales, pero están adaptadas para personas con SIBO o digestiones sensibles.
Son crujientes por fuera, suaves por dentro, y lo mejor: no contienen gluten, ni leche, ni fritura.
Perfectas como entrante, cena ligera o snack saludable, son una de esas recetas que te hacen sentir bien después de comerlas.
💚 Beneficios para personas con SIBO
- Bajas en FODMAP: elaboradas con harinas y vegetales bien tolerados.
- Fuente de proteínas magras: el pollo aporta saciedad sin fermentar en el intestino.
- Sin gluten ni lactosa: evitan irritación intestinal.
- Horneadas, no fritas: reducen la grasa oxidada y favorecen la digestión.
Un estudio en Gastroenterology Insights (2024) demostró que una alimentación basada en proteínas magras y vegetales bajos en FODMAP, cocinados de forma suave (como al vapor o al horno), mejora significativamente los síntomas de distensión y gases en pacientes con SIBO.

🛒 Ingredientes (para unas 12 croquetas)
- 250 g de pechuga de pollo cocida y desmenuzada
- 1 calabacín pequeño (unos 120 g), rallado y bien escurrido
- 2 cdas de harina de arroz integral
- 1 cda de almidón de maíz (maicena)
- 150 ml de bebida vegetal sin aditivos (arroz o almendra)
- 1 huevo grande
- 2 cdas de aceite de oliva virgen extra
- Sal marina y pimienta negra (opcional)
- Un poco de cebollino fresco o perejil picado (opcional, bajo en FODMAP)
Para el rebozado:
- 1 huevo batido
- 4 cdas de harina de arroz o pan rallado sin gluten bajo en FODMAP
👨🍳 Preparación paso a paso (≈1 h total)
🔸 1. Cocinar y preparar los ingredientes base
- Cuece el pollo: si no lo tienes hecho, hierve una pechuga en agua con sal durante 15 minutos o hasta que esté cocida.
- Déjala enfriar, desmenúzala con un tenedor o pásala unos segundos por la picadora.
- Ralla el calabacín y colócalo en un paño limpio.
- Aprieta bien para eliminar el exceso de agua (esto es clave para que las croquetas no queden blandas).
🔸 2. Preparar la “bechamel” sin gluten ni lácteos
- En una sartén grande, calienta las 2 cucharadas de aceite de oliva a fuego medio.
- Añade la harina de arroz y el almidón de maíz, removiendo constantemente durante 1 minuto hasta formar una pasta suave.
- Vierte poco a poco la bebida vegetal, sin dejar de remover con unas varillas, hasta que la mezcla espese.
- Agrega el pollo desmenuzado y el calabacín rallado.
- Cocina todo junto durante 3–4 minutos, hasta que la mezcla tenga consistencia de masa espesa.
- Ajusta de sal y añade, si quieres, un toque de pimienta negra o cebollino picado.
- Retira del fuego y deja reposar 10–15 minutos hasta que se temple.
💡 Truco: si la mezcla queda demasiado blanda, puedes añadir una cucharadita extra de harina de arroz.
🔸 3. Formar las croquetas
- Con las manos ligeramente húmedas, toma pequeñas porciones de masa y forma croquetas del tamaño de una nuez.
- Pásalas primero por huevo batido y luego por harina de arroz o pan rallado sin gluten.
- Colócalas sobre una bandeja con papel de horno.
🔸 4. Hornear hasta dorar
- Precalienta el horno a 200 °C con calor arriba y abajo.
- Pincela las croquetas con un poco de aceite de oliva para que queden doradas.
- Hornéalas durante 20–25 minutos, dándoles la vuelta a mitad de cocción.
- Retíralas cuando estén doradas y crujientes por fuera, pero aún jugosas por dentro.
💡 Consejos prácticos
- Puedes congelarlas antes de hornear: duran hasta 3 meses.
- Acompáñalas con una salsa de yogur de coco y limón, o con una ensalada de hojas verdes.
- Si las prefieres más suaves, añade un poco más de bebida vegetal a la masa.
- Evita usar ajo o cebolla en polvo, incluso los “sin gluten”: suelen contener FODMAP altos.
⚖️ Valor nutricional aproximado (por 3 croquetas)
| Nutriente | Cantidad |
|---|---|
| Calorías | 210 kcal |
| Proteínas | 18 g |
| Grasas | 9 g |
| Carbohidratos | 12 g |
| Fibra | 1.8 g |
📚 Respaldo científico
Investigaciones recientes en Frontiers in Gastroenterology (2024) destacan que una dieta rica en proteínas magras y grasas saludables (como el aceite de oliva) ayuda a estabilizar la microbiota intestinal y mejorar los síntomas digestivos asociados al SIBO, siempre que se eviten ingredientes fermentables como cebolla o trigo.
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